sábado, 16 de noviembre de 2013

Atención a la diversidad, ¿Soluciona o crea problemas?

El pasado jueves realizamos en clase un debate sobre atención a la diversidad sí o no. Cada grupo tuvo que defender una postura, y a nosotros nos tocó estar a favor de ello. Obviamente todos los alumnos estábamos de acuerdo con la atención a la diversidad, aunque unos más y otros menos. Entre la línea de argumentos a favor que utilicé en mi intervención fueron:
  • La gran diversidad del aula requiere una atención personalizada.
  • La educación pública es pagada entre todos, y por ello debe ser para todos.
  • No todos los alumnos tienen las mismas capacidades ni cualidades para abordar las exigencias ordinarias de un aula. Por ello es necesario adaptar el currículo educativo.
  • Se trata de facilitar la obtención de un título educativo, no de separar entre “listos y tontos”.
  • Hay que velar porque el derecho a la diferencia no provoque diferencias de derechos.
  • Si no fuera por esta atención a diversidad muchos alumnos abandonarían el sistema educativo sin el título de la ESO. Es una medida para reducir el fracaso escolar y la integración en la sociedad. 

Esta actividad resultó muy interesante, ya que no fue el típico debate en el que todos hablan y nadie escucha. Las intervenciones estaban organizadas en varios turnos de intervención donde cada grupo exponía sus ideas y posteriormente el otro grupo replicaba y exponía sus ideas. Esta práctica nos ha servido para concienciarnos de lo importante que es prepararse un discurso, con unas ideas básicas a seguir y a partir de ahí comenzar a hablar.

Mi opinión respecto a este tema es que la atención a diversidad es muy necesaria en la actualidad. Cada vez en las escuelas hay más alumnos de otras nacionalidades, con otros leguajes y con un nivel cultural distinto. Para estos alumnos que llegan menos preparados al sistema educativo español es necesario proveerlos de medidas de apoyo curricular para que aprendan el idioma, tengan unas nociones de matemáticas, lengua, etc. a partir de las cuales puedan hacer frente al día a día de un aula ordinaria. Al contrario de lo que piensan otros, no se trata de segregar ni discriminar a este tipo de alumnos sino ayudarles para que en un futuro se puedan integrar con éxito en el sistema educativo y en el mundo laboral.
Del mismo modo que he hablado de atención a la diversidad para alumnos con un nivel académico y cultural reducido, también lo debemos hacer con aquellos alumnos que presentan altas capacidades. Estos alumnos necesitan que se les exija más que al resto de sus compañeros, ya que si siguen su mismo nivel se aburren, molestan en clase, deciden no estudiar. Es decir, que no se sienten motivados. Por tanto, cuando escuchemos eso de “atención a la diversidad” debemos de olvidarnos de la imagen de alumnos gitanos, inmigrantes y de familias con un nivel sociocultural bajo. La atención a la diversidad, también es para alumnos altamente cualificados, que necesitan un apoyo extra para sentirse más realizados y motivados dentro de su grupo-clase. En conclusión, no debemos concebir este tipo de medidas como algo negativo e inútil en lo que gastar el dinero, sino como algo totalmente necesario para el desarrollo de una sociedad más capaz.

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