El pasado jueves realizamos en
clase un debate sobre atención a la diversidad sí o no.
Cada grupo tuvo que defender una postura, y a nosotros nos tocó estar a favor
de ello. Obviamente todos los alumnos estábamos de acuerdo con la atención a la
diversidad, aunque unos más y otros menos. Entre la línea de argumentos a favor
que utilicé en mi intervención fueron:
- La gran diversidad del aula requiere una atención personalizada.
- La educación pública es pagada entre todos, y por ello debe ser para todos.
- No todos los alumnos tienen las mismas capacidades ni cualidades para abordar las exigencias ordinarias de un aula. Por ello es necesario adaptar el currículo educativo.
- Se trata de facilitar la obtención de un título educativo, no de separar entre “listos y tontos”.
- Hay que velar porque el derecho a la diferencia no provoque diferencias de derechos.
- Si no fuera por esta atención a diversidad muchos alumnos abandonarían el sistema educativo sin el título de la ESO. Es una medida para reducir el fracaso escolar y la integración en la sociedad.
Esta actividad resultó muy interesante, ya que no fue el típico debate
en el que todos hablan y nadie escucha. Las intervenciones estaban organizadas
en varios turnos de intervención donde cada grupo exponía sus ideas y
posteriormente el otro grupo replicaba y exponía sus ideas. Esta práctica nos ha
servido para concienciarnos de lo importante que es prepararse un discurso, con
unas ideas básicas a seguir y a partir de ahí comenzar a hablar.
Mi
opinión respecto a este tema es que la atención a diversidad es muy necesaria
en la actualidad. Cada vez en las
escuelas hay más alumnos de otras nacionalidades, con otros leguajes y con un
nivel cultural distinto. Para estos alumnos que llegan menos preparados al
sistema educativo español es necesario proveerlos de medidas de apoyo
curricular para que aprendan el idioma, tengan unas nociones de matemáticas,
lengua, etc. a partir de las cuales puedan hacer frente al día a día de un aula
ordinaria. Al contrario de lo que piensan otros, no se trata de segregar ni
discriminar a este tipo de alumnos sino
ayudarles para que en un futuro se puedan integrar con éxito en el sistema
educativo y en el mundo laboral.
Del
mismo modo que he hablado de atención a la diversidad para alumnos con un nivel
académico y cultural reducido, también lo debemos hacer con aquellos alumnos que presentan altas capacidades.
Estos alumnos necesitan que se les exija más que al resto de sus compañeros, ya
que si siguen su mismo nivel se aburren, molestan en clase, deciden no
estudiar. Es decir, que no se sienten motivados. Por tanto, cuando escuchemos
eso de “atención a la diversidad” debemos de olvidarnos de la imagen de alumnos
gitanos, inmigrantes y de familias con un nivel sociocultural bajo. La atención a la diversidad, también es
para alumnos altamente cualificados, que necesitan un apoyo extra para
sentirse más realizados y motivados dentro de su grupo-clase. En conclusión, no
debemos concebir este tipo de medidas como algo
negativo e inútil en lo que gastar el dinero, sino como algo totalmente necesario para el
desarrollo de una sociedad más capaz.
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