lunes, 11 de noviembre de 2013

Más reflexiones... Sobre el examen que realizamos el pasado 6 de noviembre

El pasado 6 de noviembre tuvimos examen!! El propósito de este “examen” era que de forma inconsciente practicáramos los diversos modos de evaluación. La profesora repartió 3 tipos de exámenes, y a cada alumno nos tocó uno diferente. Había un examen tipo test, otro de desarrollo teórico y un último para reflexionar sobre el tipo de evaluación que habíamos pensado aplicar en la actividad didáctica del Glogster. Al finalizar el examen y al hablar con los compañeros nos enteramos de que cada uno tenía un examen distinto, y todos comentamos lo difícil o fácil que era cada tipo de examen. El resultado, de más preferido a menos, fue el siguiente:

La conclusión fue que preferíamos aquellos tipos de examen más fáciles de aprobar, no aquellos que nos permitieran mostrar mejor todo lo que sabemos. Al igual que los alumnos preferimos el tipo test, “muchos” profesores (no todos) también lo preferirán puesto que su corrección es mucho más rápida y directa (si la respuesta correcta es a), no puede ser ni b) ni c) lo que hace que los alumnos no puedan reclamar nota al profesor). Sin embargo, el tipo test no siempre es el método de evaluación más adecuado. Debido a que las respuestas son cerradas, los alumnos no pueden expresar su conocimiento al completo, y deben responder a unas preguntas que en ocasiones están mal formuladas y enrevesadas. Bajo mi punto de vista, de entre estos tres métodos, el mejor sería el tercero pues supone que los alumnos apliquen un conocimiento teórico previo a un caso práctico concreto. Esto al profesor no solo le demuestra que el alumno se sabe la teoría, sino que también sabe cómo utilizarla en la práctica y la comprende.

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